31 jul. 2015

Avance de novedades de septiembre




Corrina Park tenía grandes planes. Como por ejemplo escribir una novela y a poder ser morir de éxito tras una vida plena como autora. Para ello estudió Literatura Inglesa, pero ahora lleva cinco años trabajando como creativa en una agencia publicitaria. Día a día va sintiendo el mordisco de la frustración y su existencia ha empezado a girar en torno a una idea fija: burlar al destino. 

Ladronzuela es una historia donde aspiraciones y circunstancias deberán aliarse para la consecución de la felicidad.


“Con Ladronzuela Michael Cho ha logrado una obra de tal belleza gráfica 
que hará al resto de dibujantes llorar de envidia.” 
Seth

¡A la venta el 11 de septiembre!



28 jul. 2015

Entrevista: De buen rollo con Sole Otero

La pelusa de los días, una recopilación de tiras de humor emotivo y cotidiano, finísimas, es el cómic con que Sole Otero, argentina apenas treintañera, se presenta estos días en nuestro país. Seducidos por su talento y con ganas de conocerla un poco mejor, hablamos con ella de rutinas, lecturas terapéuticas y próximos proyectos.




El personaje de Pelusa nació y creció en la Internet a razón de una tira diaria. ¿En qué momento empezaste a barajar la idea de convertir ese material en libro?
No siempre pude hacerla diariamente, creo que sólo los primeros seis meses. De hecho, el compromiso que tengo ahora conmigo misma es hacerla sólo los días de semana y únicamente cuando el trabajo no me sobrepasa. Empecé a pensar en recopilarlas cuando llevaba más o menos un año dibujando la tira, sería a principios del 2013 y por entonces tenía unas doscientas acumuladas. Empecé a armar el libro y a seleccionar y corregir algunas cosas en ese momento, pero por otras ocupaciones postergué la búsqueda de editorial. Lo cierto es que aprendí mucho publicando en Internet. Como no tenía editor, me tocó aprender qué cosas no se entendían y cuáles sí a través de la respuesta del público. Y todavía ahora sigo aprendiendo.

El punto fuerte de Pelusa es la empatía. Todos hemos vivido o sentido cosas como las que ella vive o siente en sus tiras, y leerlas te hace sentir bien. ¿Crees que podemos hablar de un cómic balsámico y hasta terapéutico?
Me cuesta un poco pensarlo del lado del lector, pero, definitivamente, como autora me resulta muy balsámico y terapéutico dibujar las tiras de Pelusa, y ésa es casi por completo la razón por la que lo hago. La tira me ha llevado a darme cuenta de que todos pasamos por los mismos problemas (o problemitas) y que alivia encontrar que no estamos solos frente a esas cosas.




¿Qué otros cómics, esta vez como lectora, han conseguido eso contigo? 
Me gusta mucho lo que hace la francesa Aude Picault, tanto Rollos míos como Papá me hicieron sentir muy cerca de alguien que no conozco. Virus tropical y Todo va estar bien, de la colombiana Powerpaola, también me hicieron ese efecto, y Los combates cotidianos de Manu Larcenet es por esa misma razón mi historieta favorita. Fuera de la historieta, una persona que me hace sentir comprendida es Nick Hornby. En el plano del humor lo encontré en demasiada gente: Quino, en sus tiras sueltas, que son una maravilla, Copi, Decur, Alejandra Lunik, Agustina Guerrero, Carochinaski, Clara Lagos, Liniers, Diego Parés, Tute... Son demasiados. No siempre me identifico con todo, pero sin duda empaticé muchas veces con varios.

¿Qué pasa en Argentina para que sea cuna de tantos y tan buenos autores de tiras cómicas?
Realmente no sabría decirlo. Podría decir que es la confluencia entre una buena escuela de dibujantes y un característico sentido del humor local que nos lleva a tomarnos de manera graciosa lo trágico que nos rodea, casi como un recurso de supervivencia. Pero quizás estoy diciendo tremenda pavada...

¿Conoces el panorama del cómic en España? 
Sí, algo he leído, aunque estoy más familiarizada con cosas de la época de Francisco Ibáñez, Manuel Vázquez y la escuela Bruguera. De lo más moderno conozco y me gusta mucho el trabajo de Paco Roca, Ana Galvañ y Max.
Sabemos que en simultáneo al cómic haces trabajos de ilustración y diseño, ¡incluso confeccionas títeres y muñecos! ¿Puedes contarnos un poco de esta faceta?
Me licencié como diseñadora textil en la Universidad de Buenos Aires, pero trabajo de ilustradora infantil desde hace diez años. Este año, de hecho, estuve dibujando bastantes libros para España. Además tengo una pequeña marca de muñecos tejidos en la que traté de fusionar mi bagaje como dibujante con mis conocimientos de tejido. Lamentablemente, hace rato que no puedo diseñar modelos nuevos, pero espero pronto encontrar el espacio. Como hobby también bordo bastante, pero claro, eso no se traduce nunca en trabajo porque lleva mucho tiempo de producción.  

¿Cuál es tu dinámica cotidiana? Porque si tenemos que pensar que Pelusa es un poco tú, a veces da la sensación de que le cuesta organizarse...
Me divierte bastante que lleguen a esa conclusión, eso es lo curioso de hacer tiras que hablen de alguien parecido a uno mismo. A veces las conclusiones a las que el lector llega leyendo, como consecuencia de la parte de nuestra vida que decidimos enfocar, genera una idea un tanto errada. Me considero muy organizada. Tengo la libertad total del freelance para no tener rutinas, pero justo como consecuencia de eso me encanta tenerla, me la impongo y la disfruto mucho. Soy bastante robot para vivir mis días. Mis amigas me suelen pedir consejos para organizarse o se sorprenden de lo productiva y multitarea que soy. Mi dinámica cotidiana depende del día, pero generalmente me despierto, desayuno, voy un par de horas al gimnasio, me siento a dibujar la tira, me baño, almuerzo y recién ahí me pongo a trabajar. Al terminar, unas seis u ocho horas después, algunos días voy a natación, o a mis clases de francés, o hago otras actividades, y a la noche o miro una película, o leo, o ceno o salgo con algún amigo. Los sábados doy clases de dibujo todo el día y los domingos trato de descansar, aunque a veces sigo bordando o dibujando. La tira está pensada en lápiz y fibra roja desde su concepción para que dibujarla no me lleve más de media hora y no me quite el tiempo para trabajar.

Ahora trabajas en una novela gráfica, ¿puedes adelantarnos algo sobre ella?
Es una historia autorreferencial que tiene por protagonista a una chica con la autoestima muy baja. Narra la relación de ella con su novio, desde que se conocen hasta que se separan, y cómo va gestándose una manera de vincularse que la lleva a terminar de destruir esa autoestima y a transitar varias situaciones de violencia. Es una historieta bastante sincera, introspectiva y analítica de las relaciones románticas y sus efectos negativos. Tiene un registro completamente diferente al de las tiras. Le tengo mucho cariño a la historia porque también fue mi terapia contar ese proceso de enfermedad y recuperación, y su consecuencia fue un enorme aprendizaje.





23 jul. 2015

Reediciones agosto 2015

Ya estamos con un pie fuera de la oficina, amigos. Dispuestos a desconectar las baterías hasta la última rayita para después cargar pilas a tope. Y entre otros planes, aprovecharemos estos días de asueto para ponernos al día con todas esas cosas que por falta de tiempo hemos ido arrastrando durante el año. Hablamos de lecturas, no se equivoquen. Y como sabemos que muchos de vosotros aprovecháis el veranito para lo mismo, este agosto os traemos unas reediciones de toma pan y moja para degustar con parsimonia: una nueva edición revisada y remasterizada del Agujero negro de Charles Burns; las segundas ediciones de Chapuzas de amor, de Jaime Hernandez y de Estación Espacial Deseo, de Ralf König, respectivamente, y una nueva edición de Croqueta y Empanadilla, de Ana Oncina. Y ahora sí que nos despedimos hasta vernos más morenos. 


Agujero negro, de Charles Burns (a la venta el 21 de agosto)



Chapuzas de amor, de Jaime Hernandez (a la venta el 21 de agosto)




Estación Espacial Deseo, de Ralf König (a la venta el 21 de agosto)




Croqueta y Empanadilla, de Ana Oncina (a la venta el 21 de agosto)




16 jul. 2015

El niño gusano: terror reptante



Cuando se habla de terror oriental es inevitable citar al japonés Hideshi Hino. Sus historias, que oscilan entre la dulzura de un dibujo deliberadamente infantil y unos argumentos abyectos que se desarrollan con aires de fábula potenciando así sus cualidades dementes, lo sitúan entre los grandes representantes del terror en viñetas, un género que difícilmente es efectivo pero que cuando consigue serlo proporciona escalofríos de la máxima intensidad.

El niño gusano es una de los títulos ya clásicos de Hino. En sus páginas se cuenta la historia de Sampei Hinomoto, un niño marginado en todos los aspectos de su vida: en la escuela no se integra, los profesores no pueden con su desinterés y los compañeros le zurran; para sus padres no es más que una carga y la convivencia doméstica con él se ve agravada por su afición a todo tipo de bichos. De hecho, los bichos y los animales más rastreros son la única pasión de Sampei, que acude a los vertederos en busca de nuevos amigos.

Una aciaga noche cualquiera, Sampei sufrirá la picadura de un extraño insecto rojo surgido de… ¡sus propios vómitos! En consecuencia, el niño empezará a padecer mutaciones, su cuerpo se pudrirá y la infección le hará perder las extremidades. Algo se está incubando en su interior y no parece que vaya a ser nada bueno, al menos para los demás…


El niño gusano es una historia de metamorfosis y venganza que haría palidecer de pavor al mismísimo Kafka. Puedes asomarte a sus primeras páginas siguiendo el enlace.

13 jul. 2015

La pelusa de los días: magia en los rincones




Hace poco, en este mismo blog, hablábamos de Pequeñas bestias, el álbum con el que habíamos descubierto al autor uruguayo (residente en Buenos Aires) Daniel Galantz, y destacábamos el alto nivel que siempre se ha dado en Argentina cuando se trata de humor gráfico. Ahora no podemos más que reafirmarnos con nuestro nuevo descubrimiento, el de Sole Otero, nacida en Buenos Aires en 1985 y autora del libro de tiras cómicas que os va a resolver el verano.

La pelusa de los días cita en su título a Boris Vian y comparte con el autor francés ese talento tan especial para detectar los rincones de la realidad donde se agazapan los sentimientos más fulgurantes, las pequeñas emociones y los más sencillos placeres cotidianos. Ah, y también los pequeños incordios, el alma de las rutinas y el drama del día a día cuando éste viene torcido de fábrica. ¡La hipersensibilidad es lo que tiene!

Protagonizado por la pizpireta Pelusa, alter ego de la autora, este libro de tiras se compone de pequeños sorbos de vida a partir de la experiencia de Sole Otero como persona humana, graduada en Diseño Textil por la Universidad de Buenos Aires, para más señas, y dedicada desde hace más de diez años al cómic y la ilustración. Su estilo es dulzón y vivaracho, de ese que entra por los ojos sin esfuerzo alguno, y las fugaces historias que nos cuenta tienen la doble virtud de enternecer al tiempo que nos arrancan unas risas. A nosotros nos tiene enamorados.


Desde esta misma semana puedes encontrar La pelusa de los días en todas las librerías. Si antes quieres un piscolabis, aquí te ofrecemos unas páginas de adelanto.